Aquí. En el perfecto límite ancestral,
último infinito y tu principio,
soy lo que duermes
cuando vas a la noche,
a tu cielo,
allí donde siempre
me alcanzas.
No es volar, son tus ojos,
ni arder, porque es tu nombre:
Y es que no es un sueño,
eres tú.
Jorge Merino
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