lunes, 18 de febrero de 2013

Miss X











De la piel; conjugar tu sexo con mi boca,
de tu cadencia; la noche  más efímera.
Latir en sangre los impulsos: eternidad.

Acariciar el alba con tus manos
como quien acaricia una vuelta
a la rutina del instante sin ti.

Calígine de espejos al despertar,
cuéntame qué haces y me ajusto
el borde del alma a ese lugar.

La calle hoy como una vida,

vena abierta y hemorragia
de rémoras.
Clavarse a ti, ser libre.

Entonces, mujer de la luna,
inicio de poema creciente, se trata de
sentir la primavera del mundo.


Jorge Merino.

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