lunes, 11 de junio de 2012
Amnesia
Tu cuerpo dibujando a boceto el tiempo,
y la daga dulce con que éste perfila tu alma,
tallan a placer una gloria ilegítima.
Allí donde mi voz no llega,
que no es lugar, sino tiempo,
no es dónde, sino cuándo,
y no es nunca, sino ahora;
yo grito ausencia.
Aún vives con el vigor del crepúsculo
y eres verde árbol en la tierra otoñal,
mas sólo el deseo caduco
se alza erguido en lejanía.
Memoria remota de rosas muertas,
eres lontananza y olvido,
habitas en la sombra verde
de lo que fuiste sin ser.
Jorge Merino
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Aquello que fue luz o , tal vez, oscuridad, sólo podrá vivir en el recuerdo, pero siempre quedarán huellas para alimentar luces de otoño y noches de sol.
ResponderEliminarBello poema el tuyo, jorge
Me gustaron nucho los dos últimos versos:
HABITAS EN LA SOMBRA VERDE
DE LO QUE FUISTE SIN SER
Un saludo
FINA
Efectivamente, siempre queda una huella, a veces torna memoria, otras fósil, pero siempre algo!
ResponderEliminarGracias, Fina! Es un placer que me leas.
Un saludo