viernes, 13 de julio de 2012

No volveré sin la Luna.












Luna no quiso salir anoche,
dijo que ya estabas tú.

Era la noche azul, amanecer firme
en los ojos perpetuos del mundo,
aquellos que agitan el tempo marino
y hacen de ti poesía.

Dibujaste trazos de "flores y peces"
y al esconderse la luna
esa flor la encendió tu pecho.

Pero yo pensé que mañana no existe,
como no existe ayer pienso hoy.

Pese a todo, te quiero,
pues de un latido naciste sueño
y los sueños no sobran.

Enterrar el tesoro
exiliará nuestro vello erizado,
pero sabes que siempre
nos seguirá un violinista.



Jorge Merino

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