Adelantar a un Horizonte.
Me confesaron,
las pupilas consumidas,
que no hay horizonte finito.
Que utopías tan perfectas
sobrevuelan a los sueños
marcándoles su límite.
Pero no contaron
que cambiaba la partida
usurpando su dominio.
Que tu cúspide celosa
elevaba los orgasmos
por encima del futuro.
Y nosotros no llegamos,
lo que hicimos fue romperlo
por impacto de la inercia.
Jorge Merino
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