martes, 15 de mayo de 2012

Simplemente Rojo.













La tormenta
era sólo
el préstamo
a devolver.

El infinito naciendo
del matiz
de una palabra
certera.

Con la senda
de uno mismo
por mañana
necesario.

Y la sinfonía
del deseo de mi boca
clavándose
en tu mirada.

Atrás quedaron
la baldosas amarillas,
los Munchkins, Winkins
y Kansas, Totó.

Ahora el camino
es simplemente rojo,
y es mío.

Jorge Merino

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