Se desvela el día
respirando ansioso
la tormenta blanca.
Es invierno en la ciudad
y el poeta ha extinguido
un nuevo horizonte, para ti.
Aún quedan estatuas oxidadas,
de norte a sur, enfocando abismos
con sus harpas desafinadas.
Ahora las bocas que libo
son fuentes incendiadas,
que habitan, insensatas, un quizá.
Los labios fabrican presas,
y tornan ríos de nostalgia
en pantanos de pasión rojiza
Pero antes de romper el sol,
de seguir posponiéndote,
antes que eso, te perdono.
Jorge Merino

Me encanta!!!
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