viernes, 18 de mayo de 2012

A Remotis In Pectore















Somos los átomos de una avalancha pausada,
cúpula de miel glacial y galante del guión en blanco
que refugia, lacerante, el final transcrito de tu cuerpo.

Formamos un anhelo fascinado que
arde bajo el mar y complica los acertijos
que sólo tu boca -en la mía- podrá resolver.

Soy simplemente uno, y estoy a quinientas estrellas
de la cama que mantiene tus sueños velados
junto al calco a carbón de mi cuerpo ululante.

Eres el alba cubriendo mi cuerpo en latidos,
puedes crear la palabra difusa entre mis dedos
o quizá dejarte enfocar por mis ojos rogantes.

La sed, creciente y nocturna, emula los ciclos selénicos,
y yo, impaciente, observo con todo el calor del sol
la senda a tu boca rebosante de saliva balsámica.

En esta mañana absorta en el deseo distante,
cuando los sueños escriben su historia en color,
yo escribo en la historia los sueños del mañana.

Jorge Merino

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