miércoles, 9 de mayo de 2012

Jurisprudencia de Una Boca

















El día rompíó
en los brazos
de un tangram.

Los sueños,
prostituidos
por el baile
de una tarde.


Y tú,
cantando
tu aria;

No quiero
crear magia,
solo rescatarla
de la lluvia.

La ley tu boca,
y yo sangrando
palabras dementes.

Mi piel,
como el viento,
acariciando el reverso
de tu alma.

La tuya,
desierto de arcilla,
clamando anhelante
mis manos.

Y como juez
el tiempo
dictando sentencia;
Destierro.



Jorge Merino

2 comentarios:

  1. Cadena perpetua no habría sonado tan cruel en palabras del tiempo... Voy a buscar un sombrero, para poder quitármelo ante este poema.

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  2. Me alegra que te guste, Magda. Un abrazo fuerte.

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