Astrolabio
Equilibraste horizontes en tu pecho
como si fuera vulgar bóveda celeste,
ungiendo de cálculos,
de números,
y de ángulos,
todo aquello que de infinito,
era intangible.
Tu boca,
magnicida de promesas,
consumió su belleza cínica
en cada verbo que creó.
Y tus manos,
midiendo la distancia entre los astros,
buscaron destino, ignorando,
que el camino, era la meta.
Jorge Merino
Tú no has crecido, ya estabas ahí.
ResponderEliminarAhora, te muestras: adoro estas primaveras.
:)
Ufff, gracias. Un abrazo inmenso. Lo mejor de las primaveras es su compañía. :)
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