miércoles, 18 de abril de 2012
El Beso
Como atrezzo un agosto velado,
latente de océanos confidentes
que bailaban a ritmo de blues.
Fulminante, una bala de plata,
aplaca impecable una voz
que rebosa una boca con albas.
Una lengua se abre camino,
mojando unos labios convulsos
por enrojecidos seísmos sublimes.
Y unos labios ardiendo, entrebiertos,
degustando codiciosos al milímetro,
cada rugosidad de esa lengua rehén.
Temblores, deseos, gemidos,
y acordes de fuego impaciente,
todo unido allí arriba, al norte del cielo.
Jorge Merino
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Wow!!!! Me ha encantado!
ResponderEliminarGracias, Noe. Un abrazo fuerte.
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