Somos escombros reciclados,
desprendidos del desecho ajeno
formando así nuestra historia.
Despojos de cuentos frustrados,
Espejos reflejando falsa imagen
espantando miedos e inseguridades.
Añicos de fracasos,
retales estropeados de vidas pasadas,
aderezados sutilmente con pizcas de éxito.
El desliz de un adulterio,
la decepción con un amigo,
Un “tú no me sirves” certero y a traición
sujeto en cohesionada amalgama.
Ella no. Tenía su propia firma,
y si se formaba de retales,
eran aquellos que a los demás abrumaban
y por bajura desechaban para mí.
Cada oquedad de su piel,
de su alma,
de su lengua,
era henchida por los míos.
Reventada
hasta el éxtasis de la palabra,
de la piel y del sudor,
la aleación no alcanzaba colmarse,
y así y por ello, ella era para mí…
hasta el éxtasis de la palabra,
de la piel y del sudor,
la aleación no alcanzaba colmarse,
y así y por ello, ella era para mí…
Somos desechos, pero tú hiciste los míos.
Jorge C. Merino

Te doy la bienvenida como seguidor de mi blog. Veo que compartimos el placer por la poesía. Será un placer leerte.
ResponderEliminarSalud
Francesc Cornadó