sábado, 7 de abril de 2012
Por un adiós nuevo cada día.
Abre la mañana,
envuelto
en el recuerdo
que te ha vuelto a traer.
Me doy la vuelta
para abrazar el abismo
que te ha visto dormir
tantas veces.
La cama grita tu nombre,
al igual que el velo triste
de este día aún más lejano
¿Cuánto ha durar?
Sale el sol pero apenas alumbra,
pues aunque tú no lo creas,
habitas en todas las cosas,
en las mías, al menos.
¿Cuántas veces te diré adios?
Tal vez a ti te bastó una vez
pero yo aún lo haría,
te diría adiós todos los días.
Abro así la caja de dagas
que son tus fotos,
y con ellas, y el veneno de la canción
suicido lentamente el nuevo día.
Total, días como este hay demasiados
¿Qué más da su sacrificio,
si es con la muerte y la vida
de nuestras memorias?
Jorge C. Merino
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